Cuatro dulces de Ascaso que puedes disfrutar si eres vegano

Dentro de la oferta de dulces que elabora Pastelería Ascaso de manera artesanal y natural, hay cuatro que pueden degustar especialmente las personas veganas, puesto que no contienen ningún producto de origen animal. Ser vegano no está reñido con disfrutar de la pastelería, y la siguiente selección de dulces es una prueba de ello:

1.Frutas de Aragón

Las Frutas de Aragón son, posiblemente, uno de los dulces más representativos y conocidos de la Comunidad. Un deleite para los paladares más lamineros y golosos. Las de Ascaso están elaboradas con trozos de peras, cerezas, melón y naranjas pulcramente seleccionados y confitados. Los bocados, no demasiados dulces, tienen un sabor muy reconocible, que culmina con un baño de chocolate de gran calidad, la que brinda Valrhona.

2.Castañas del Pirineo

Las Castañas del Pirineo son uno de los productos más emblemáticos y exclusivos de Pastelería Ascaso, puesto que su obrador solo las elabora durante un periodo del año: de octubre a mayo. Se trata de unos bombones artesanos con forma de castaña que se realizan con mucho mimo a partir de una pasta de castaña y una crema de castaña al ron. El toque final lo aporta el chocolate negro Valrhona (61%)  con el que se bañan.

3.Gajos de naranja

En el país de las naranjas no podía faltar un dulce a base de esta fruta. Las rodajas de naranja se confitan lentamente en su jugo, para mantener su propio sabor, y posteriormente se recubren con una fina capa de chocolate negro con alto contenido de cacao, concretamente 70%. La textura de la naranja es muy natural y encuentra el equilibrio perfecto para el paladar con el punto amargo del chocolate.

4.Marron Glaçé

Ascaso fabrica en el obrador oscense su marron glaçé con los métodos artesanales de la más pura tradición. Los frutos se seleccionan entre castañas nobles y se cuecen y se confitan con azúcar, glucosa y vainas de vainilla bourbon de Madagascar durante un lento proceso. El método de elaboración es el de confitado “en tul”, que consiste en envolver manualmente las castañas de dos en dos en una muselina. Con el delicado glaseado, se bañan las castañas con una fina película y se secan cuidadosamente en el horno.

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