La historia del Pastel Ruso de Ascaso

Cuando Vicente Ascaso Martínez se empecinó en conseguir la receta del Pastel Ruso que probaba en las pastelerías del Bearn francés nunca imaginó la repercusión que este dulce tendría para su negocio. La influencia francesa en la pastelería oscense es un hecho que ha permitido posicionarla como referente del dulce en España; los viajes al país vecino son frecuentes dada la situación limítrofe y eso ha influido en la cultura y la transmisión de costumbres. Y a Vicente Ascaso Martínez y Antonio Oliván, entonces “maestro pastelero” de Ascaso, les gustaba mucho el sabor del Pastel Ruso, una delicia delicada y sabrosa que no se elaboraba en España. Vicente acudía a Francia con relativa frecuencia, tomaba Ruso, preguntaba… pero nunca le dieron la receta. Así que decidió que, junto con Antonio, probarían, probarían y probarían… y en algún momento conseguirían dar con el secreto del Pastel Ruso. Esta mezcla de empecinamiento y trabajo les permitió, tras muchos años de pruebas, dar con la fórmula de lo que hoy es nuestro pastel más emblemático, gracias al que se nos conoce: el Pastel Ruso de Ascaso.

Pastel Ruso Ascaso

 

Seguro que alguna vez lo has probado: contiene avellana, almendra, clara de huevo, espuma
de praliné y… el “toque secreto” de los Ascaso. Lo elaboramos desde 1974 y su original textura, entre esponjosa y cremosa, y su intenso sabor a almendra y avellana hacen que cada bocado de este pastel sea una auténtica experiencia para los sentidos. Es nuestra especialidad más demandada. Sus particulares características permiten que, aunque no contenga conservantes, se mantenga bien en el tiempo, lo que le permite “viajar” mucho, y eso también forma parte del “secreto” de su éxito. Por eso, se puede encontrar en las principales tiendas gourmet del territorio nacional, en todos los Clubs del Gourmet de El Corte Inglés, de donde somos uno de los proveedores más antiguos, y en nuestra tienda online.
Se mantiene en frigorífico normal y se recomienda tomarlo atemperado (entre 14ºC y 18ºC), aunque admite más fluctuaciones según los gustos. Conservado entre 0 y 6 grados tiene una caducidad de dos meses. No lleva harina, por lo que es apto para celíacos.
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